Un ejemplo de renovación urbana: Bilbao
El británico Norman Foster, uno de los arquitectos más prestigiosos del momento, y uno de los más importantes urbanistas, considera que el futuro está en las Ciudades Sostenibles. Para él tienen que ser las ciudades del futuro y responder a estos tres criterios: Compacta, caminable, y verde, a lo que debe sumar otras como la tenencia de con buenos barrios con una alta densidad de población pero, sobre todo, verde. Para él, las ciudades ideales "consumen menos energía, son buenas para el planeta y son deseables en términos de que la gente quiera visitarlas o vivir en ellas con sus familias". Según el urbanista, en 2050 dos de cada tres personas vivirán en ciudades (...) se crearán 17 ciudades como Madrid y las urbes serán las responsables del 70 por ciento de las emisiones de CO2 en el mundo y el 80 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades.
Foster (Manchester, 1935) ha sido reconocido con galardones como el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe en 1990, la medalla de oro del American Institute of Architects (AIA) en 1994, el Pritzker en 1999 y el Príncipe de Asturias de las Artes en 2009.
Es autor de otros proyectos en el España, como la Torre Bankia de Madrid, el Palacio de Congresos de Valencia y las Bodegas Portia de Castilla y León. En el ámbito internacional, cabe señalar la remodelación del Museo Británico y del Estadio de Wembley en Londres, así como la nueva terminal del aeropuerto de Standsted o el Puente del Milenio, también en la capital inglesa, y la cúpula del edificio del Reichstag en Berlín.
Aunque Foster considera que Madrid es una de las ciudades que tiene muchas de esas características, pero analiza tres ciudades y plantea cómo mejorarlas: Bilbao, Atenas y San Marino.
Foster, que en 1999 recibió el Premio Pritzker no solo por su trabajo brillante si no por ser un apasionado del medioambiente y por diseñar sus edificios en consecuencia, ha resaltado que son tres ciudades muy diferentes que van a tener la oportunidad de ser estudiadas con lo mejor de la parte educativa y con la experiencia práctica.
Otro arquitecto, el chileno Alejandro Aravena, Premio Pritzker 2016, es conocido por apostar por una arquitectura que "conjuga hábilmente la responsabilidad social, las necesidades económicas y el diseño de hábitats humanos", las ciudades actuales "son como imanes que atraen personas, ideas, recursos y en general son mecanismos muy eficientes para mejorar calidad de vida". Pero al mismo tiempo "son como bombas de tiempo, porque vivir concentrado genera fricciones", por lo que tratar de mejorar las ciudades es una oportunidad "de corrección de inequidades, porque las ciudades son vehículos muy eficientes para mejorar la calidad de vida sin tener que esperar a la redistribución del ingreso".
Foster, que diseñó las estaciones y las entradas al metro de Bilbao, conocidas popularmente como 'Fosteritos' como urbanista en Bilbao apostó por la idea de unión social, de cohesión social, que utiliza la cultura como una herramienta de transformación social y, especialmente, la arquitectura, como "elemento para revitalizar la ciudad", que además apuesta por el buen transporte, la innovación y el medioambiente para mantener la calidad de vida de una ciudad que se reinventó tras la crisis industrial de los años ochenta.
En 2014, en Bilbao Norman Foster habló de su experiencia como arquitecto y sobre todo por la actuación debajo de tierra, cuando construyó los túneles del metro de Bilbao,
Foster, a que ese año fue al museo Guggenheim para recoger el primer premio BIA del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarros, por su contribución a la regeneración urbana de Bilbao, en su discurso tras recibir el galardón, recordó su época de la construcción del metro, terminado en 1995. "Tengo muchos buenos recuerdos del tiempo en el que estuve en Bilbao, y hoy añado otra dimensión a esas memorias". "De todas mis memorias como arquitecto, yendo a sitios, viendo edificios, nada se compara con mi experiencia aquí, in situ, viendo las tuneladoras debajo de la tierra. Es algo que nunca olvidaré, casi religioso, acerca de esa experiencia, cuando eres consciente de las fuerzas de la naturaleza, de la dinámica del cambio". "Yo estaba inspirado por la idea de crear grutas, de revelar mediante los túneles esa fuerza de la naturaleza y no tratar de ocultarla, sino de revelarla", describió en la entrega. "Creé algo que es totalmente especial para el lugar. La identidad de una ciudad cada vez tiene que ver más con el uso de los espacios públicos, las conexiones y los movimientos, y la calidad de las infraestructuras es más importante que la cualidad de los edificios", reflexionó.
Foster, un arquitecto de prestigio Diecinueve años después de que fuera inaugurado el metro bilbaíno, "veo con orgullo que ha tenido una extraordinaria continuidad". Foster, tras repasar sus últimos proyectos, ha dado las gracias a las instituciones vascas y vizcaínas, porque un arquitecto "trabaja en equipo".
Bilbao, para el arquitecto es una ciudad de mediana dimensión, y desde su fundación, Norman Foster Institute, planteó la idea de profundizar en la transformación de los entornos postindustriales y ahondar en la integración de los principios de sostenibilidad con la revitalización cultural. En 2019 presentó la ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, cuyo proyecto se llamó Agravitas.
Durante el mismo el arquitecto inglés desveló las claves de la reforma de la pinacoteca, que dispondrá de 2.000 metros cuadrados más, respondiendo a la idea de sencillez, tradición y respeto por el entorno. Estos son los pilares sobre los que se erigirá el nuevo Museo de Bellas Artes de Bilbao , cuya reforma corre a cargo de los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte. Sobre la reforma del Bellas Artes, Sir Norman Foster se refirió a la estructura que soporta la característica «chapela» ingrávida, una bóveda que será construida con un material blanquecino, bien de piedra o bien de cristal, que refleje «la luz natural y del propio cielo» que coronará el museo, que en un principio iba a cumplir una función meramente arquitectónica y con un envolvente de aluminio y vidrio de la estructura. Finalmente, ésta se convertirá en un nuevo espacio de oficinas y almacenamiento de obras de arte, lo que permitirá liberar hasta 2.000 metros cuadrados. Esta fórmula hará innecesario construir otro edificio. « Todo estará en un único emplazamiento », apuntó el arquitecto, que añadió que esta revisión parte de la idea de «crear más con menos"». Las obras comenzaron en 2021.
Esta decisión tiene además otra consecuencia directa, pues aleja todavía más la posibilidad de construir bajo tierra. Ya en meses anteriores, Foster se había mostrado reacio a abrir espacios bajo rasante. Ayer arguyó razones artísticas: «Las obras de arte se concibieron con luz natural, ¿las quieres enterrar bajo tierra? —preguntó—. Sin luz, sin sombras, sin incluir la naturaleza». Asimismo consideró que «para construir bajo tierra, primero tienes que destruir lo que hay encima y eso, desde el punto de vista de la sostenibilidad, no tiene sentido». Foster y Uriarte, que esperan que el nuevo museo haga de este enclave bilbaíno un lugar «más verde» . Este propósito incluye también la eliminación de la rotonda de la plaza Euskadi. Finalmente, ahondó en la importancia de proteger la estructura tradicional. «Uno no destruye nada de un edificio existente si no tiene un motivo muy bueno para hacerlo, porque es una inversión del pasado que hay que salvaguardar», explicó. En este sentido, el arquitecto reiteró que « cuanto más puedas guardar, regenerar, mejor es el proyecto ». Aunque se preveía que las obras terminaran en 2023 lo cierto es que la reapertura del museo tras las obras pueda tener lugar a mediados de 2025