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Construyendo la ciudad contemporánea

Una nueva ciudad para unos nuevos materiales

Los precedentes de esto están en la arquitectura neoclásica de los siglos XVIII y XIX , más que en la arquitectura modernista. Es a través de esta corriente como llega la arquitectura del hierro y de cristal. Esto en parte se debe a un fenómeno que se va a vivir en la arquitectura entre los siglos XVIII y XIX cuando la arquitectura se divorcia de las artes tradicionales como la pintura y la escultura. Requerirá de unos conocimientos técnicos y especializados muy concretos y de unos fondos suficientes.

Sin embargo, la arquitectura no se desliga del todo, pues está en gran medida presa de la jaula de la tradición arquitectónica con el gusto por los edificios monumentales que siguen representando los símbolos del poder y de la gloria del Estado, de la burguesía y de la nación.  Pero todo comenzó en el siglo XVIII y con la funcionalidad e innovaciones que aportaba la revolución industrial. 

Lo primero fue el uso del hierro en la construcción, primero de vías. El primer puente de hierro del mundo se realizará a finales del siglo XVIII y se identifica con el Iron Bridge (Puente de Hierro) en Coalbrookdale, Shropshire, Inglaterra. Este puente histórico fue completado en 1779 y es considerado como un hito importante en la historia de la ingeniería civil y la construcción de puentes. 

El Iron Bridge fue diseñado por el ingeniero Abraham Darby III y construido por el arquitecto Thomas Farnolls Pritchard. Su construcción marcó la transición de la construcción de puentes en madera y piedra a la utilización del hierro como material estructural principal. El puente atraviesa el río Severn y fue construido utilizando hierro fundido, un material que se estaba utilizando de manera más extensa durante la Revolución Industrial. El Iron Bridge no solo fue una hazaña técnica en su época, sino que también influyó en el desarrollo de puentes y estructuras posteriores, contribuyendo al avance de la ingeniería y la adopción del hierro como material de construcción clave en la construcción de infraestructuras.

A inicios del siglo XIX hay dos grandes tendencias en la arquitectura, la neoclásica- la dominante- y la utópica - más interesante, pero menos relevante-.  La arquitectura neoclásica es la que más se había extendido por Europa con edificios nada creativos salvo en los interiores de sus edificios. Pero ahora hay que crear otra arquitectura para una ciudad cambiante, en un mundo cambiante. Unos materiales, en primer lugar, es la arquitectura de hierro y del cristal está muy asociada a la revolución industrial que aparece al final del siglo XVIII y toma fuerza en el siglo XIX.  Simplemente había que publicitar estos cambios en un gran medio. El medio perfecto era en las llamadas Exposiciones Universales, y tres de ellas impactarán en las ciudades más importantes del momento: Londres, París y Chicago. La arquitectura y el urbanismo contemporáneos se ponían en movimiento. 

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