Saltar la navegación

Chicago y los rascacielos

Chicago y los rascacielos

En Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la arquitectura tomó un nuevo impulso con la construcción de los primeros rascacielos y en parte, fue por la labor de la llamada Escuela de Chicago de arquitectura así como los cambios urbanísticos que sufrirá esta ciudad de Illinois especialmente entre 1880 y 1900. 
¿Cómo se consiguió cambiar todo un proyecto urbano?
Por un lado, la juventud de la nación de Estados Unidos, implicaba una mayor libertad creativa al no tener ataduras históricas. Las grandes ciudades que se expanden mediante una planificación urbanística en retícula y grandes avenidas de kilómetros y kilómetros.
Por otro, la especulación del suelo que hizo subir su precio de manera desorbitada, lo que llevó a los arquitectos a planificar edificios altos que aprovecharan al máximo la ocupación del suelo edificable, y los grandes avances en ingeniería encabezados por el padre de la Escuela de Chicago, William Le Baron Jenney, ingeniero y arquitecto que perfeccionó la estructura metálica interna de los edificios hasta derivar en un esqueleto de acero que permite elevar la altura de los edificios y abrir grandes ventanas en las fachadas que favorezcan la iluminación interior.
En estas primeras tipologías de edificios la altura de los pisos fue de siete en el primer rascacielos, para pasar a diez y acabar la centuria con rascacielos de dieciséis plantas, toda una proeza de la ingeniería y la arquitectura mundial. Los rascacielos eran oficinas, hoteles, residencias, grandes almacenes…. En muchas ocasiones eran todas estas cosas a la vez, con lo que hablamos de los primeros edificios multifunción de la historia.
La Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, también conocida como la Feria Mundial de Chicago, y el Gran Incendio de Chicago de 1871 jugaron roles significativos en la evolución de la arquitectura en Chicago y tuvieron un impacto duradero en la ciudad. El Gran Incendio de Chicago fue un desastre que destruyó gran parte de la ciudad en octubre de 1871. Como resultado, la ciudad tuvo que ser reconstruida prácticamente desde cero.

La Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, también conocida como la Feria Mundial de Chicago, tuvo un impacto significativo en la consolidación y promoción del nuevo concepto de Chicago como una ciudad moderna y próspera dando finalmente un nuevo concepto de la ciudad

Fue una reafirmación de la Reconstrucción. La Feria Mundial se llevó a cabo poco después del Gran Incendio de Chicago en 1871, que devastó gran parte de la ciudad. La Expo representó una oportunidad para Chicago de reafirmar su resiliencia y su capacidad para reconstruirse como una ciudad moderna y vibrante. 

La Expo de Chicago destacó los avances tecnológicos, industriales y culturales de la época. Presentó numerosas innovaciones, como la primera rueda de la fortuna, el primer parque de atracciones eléctricas y la primera muestra pública de la bombilla incandescente de Thomas Edison. Estas exhibiciones resaltaron el espíritu innovador y progresista de Chicago. 

Fue un impulso para la arquitectura y el diseño urbano. La Feria Mundial fue un escaparate para la arquitectura y el diseño urbano innovadores. Uno de los aspectos más destacados fue la creación del "White City" (Ciudad Blanca), un conjunto de edificios neoclásicos y monumentales que impresionaron a los visitantes por su belleza y grandiosidad. Esto ayudó a establecer un nuevo estándar estético para la arquitectura y el urbanismo en Chicago y en Estados Unidos en general. 

Por último fue un auténtico impulso al Turismo y la Economía. La Expo atrajo a millones de visitantes de todo el mundo, lo que generó un importante impulso económico y promovió el turismo en Chicago. Este aumento en la actividad económica y el interés turístico contribuyó a consolidar la posición de la ciudad como un importante centro comercial e industrial en Estados Unidos.

Este evento expositor brindó a los arquitectos la oportunidad de aplicar nuevas ideas y técnicas en la reconstrucción de la ciudad. Los arquitectos y urbanistas que participaron en la reconstrucción, como William Le Baron Jenney y otros asociados con la futura Escuela de Chicago, introdujeron el uso innovador de la estructura de acero y el diseño de rascacielos.
La Exposición Mundial de Chicago de 1893 fue un evento clave que mostró al mundo los logros tecnológicos y culturales de la época. Fue una oportunidad para que arquitectos y diseñadores presentaran sus ideas más avanzadas.  La Exposición tuvo un impacto directo en la arquitectura y el diseño, ya que presentó el concepto de la Ciudad Blanca, un conjunto de edificios diseñados por arquitectos prominentes de la época. Uno de los edificios más notables fue el Pabellón de Manufacturas y Agricultura, diseñado por Richard Morris Hunt. 
La Exposición también destacó la obra de arquitectos influyentes como Daniel Burnham, quien desempeñó un papel clave en la planificación y diseño de la feria. Burnham y otros arquitectos prominentes, incluido Frederick Law Olmsted, diseñaron la disposición general de la feria y sus edificios. La exposición enfatizó la Beaux-Arts, un estilo arquitectónico que incorpora principios clásicos y simetría, y tuvo un impacto importante en la arquitectura estadounidense posterior.

Estos cambios generarán una Escuela propia en la que trabajan un grupo de arquitectos y diseñadores activos en Chicago a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, que desempeñaron un papel crucial en el desarrollo de la arquitectura moderna en Estados Unidos. 

La Escuela de Chicago se destacó por su enfoque innovador en diseño y construcción, así como por la influencia de la tecnología y la ingeniería en la arquitectura. A todo ello se unieron las innovaciones constructivas que vendrían de la mano de la Escuela de Chicago. Estas fueron las siguientes:
  • Estructura metálica de los edificios, primero en hierro tal y como se venía haciendo en Europa, para sustituirse después por acero. Este esqueleto metálico se asienta en pilares de hormigón armado, reforzando el hormigón con varas de acero. Estas estructuras metálicas se fabricaban en serie, se transportaban fácilmente y se montaban a pie de obra. La función sustentante del edificio recae pues en su estructura interna de acero, con lo que los muros se abren con enormes ventanales horizontales llamados "ventana chicago".
Ventanas Chicago
Imagen de J. Crocker en Wikipedia. Licencia CC. Ventana Chicago (Dominio público)
  • Mejoras en la cimentación, con la aparición del cemento hidráulico, capaz de fraguar bajo el agua. Hay que tener en cuenta que Chicago se asienta entre la desembocadura del río que lleva su mismo nombre y el lago Michigan, una zona pantanosa de arena y fango.
  • Los exteriores son sobrios, con superficies lisas apostando por el ladrillo visto y el vidrio de las enormes ventanas apaisadas denominadas ventanas Chicago que conforman líneas verticales y horizontales. En ocasiones, especialmente en los edificios proyectados por Sullivan, encontramos cornisas salientes, frontones sencillos o frisos geométricos sustentados por columnas que resaltan la fachada principal del edifico, pero nada que ver con las corrientes arquitectónicas que dominaban Europa en esa época.
  • Un invento esencial: el ascensor, primero a vapor como el que patentó Otis en 1864, para después pasar a ser hidráulico y finalmente eléctrico gracias al modelo que creó Siemens en 1887. Otros inventos que facilitaron el trabajo y la vida en estos gigantes de acero y vidrio fueron el teléfono y el correo neumático, que consistía en tubos que conectaban los diferentes pisos del rascacielos.  
Algunos de los arquitectos más destacados de la Escuela de Chicago fueron:
  • William Le Baron Jenney: Considerado el "Padre de los rascacielos", Jenney diseñó el Home Insurance Building (1885-1886) en Chicago, que se considera el primer rascacielos del mundo. Introdujo el uso de la estructura de acero para soportar edificios de gran altura.  Proyectó este primer rascacielos del mundo, el Home Insurance Building de diez pisos y una altura de 42 metros en 1885, hoy demolido. Fue el primer gran edificio en usar estructura metálica resistente al fuego. Este edificio sienta las bases de la arquitectura de la escuela: esqueleto interior de acero, ladrillo a modo de mampostería en el exterior, grandes ventanas con la parte central fija y los paños laterales en guillotina (ventanas Chicago), eliminación de los muros de carga, lo que sienta las bases para la aparición de los muros cortina, es decir, muros independientes de la estructura interna del edificio sin función de carga.
  • Henry Hobson Richardson crea el icónico edificio de los Almacenes Marshall, de rotunda apariencia, con un exterior de piedra sin pulir en donde el protagonismo lo ocupan las amplias ventanas horizontales de vidrio. Sencillez estructural, sobriedad decorativa y funcionalismo serán los pilares de estos primeros rascacielos.
Almacenes Marshall
Henry H. Richardson. Almacenes Marshall (Dominio público)
  • Louis Sullivan: Conocido por su famosa declaración "la forma sigue a la función", Sullivan fue un pionero en el diseño de rascacielos y edificios comerciales. Fue el arquitecto que prestó más atención a las fachadas y la ornamentación de los rascacielos. Colaboró con el arquitecto Dankmar Adler y diseñó edificios emblemáticos como el Auditorium Building, el Guaranty Building, los Almacenes Carson y el Edificio Wainwright.  
Almacenes Carson
Louis Sullivan. Almacenas Carson (Dominio público)
  • Daniel Burnham: Junto con John Wellborn Root, formó la firma arquitectónica Burnham & Root. Burnham desempeñó un papel clave en la Planificación Urbana de Chicago de 1909 y supervisó la Exposición Mundial Colombina de Chicago en 1893. 
  • John Wellborn Root: Asociado con Daniel Burnham, Root co-fundó la firma Burnham & Root. Fue un influyente arquitecto que contribuyó significativamente al diseño de rascacielos y edificios comerciales en Chicago. 
  • Frank Lloyd Wright: Aunque posteriormente se distanció de la Escuela de Chicago, Wright comenzó su carrera trabajando en el estudio de Adler y Sullivan. Sus primeras obras, como las casas de la Prairie, exhibieron elementos de la Escuela de Chicago antes de que Wright desarrollara su propio estilo distintivo. 

Las características distintivas de la Escuela de Chicago es la generalización de los rascacielos y estructuras de Acero. La introducción de la estructura de acero permitió la construcción de edificios más altos y delgados, dando lugar a los primeros rascacielos. 
Igualmente en sus edificios hay un uso Innovador del Vidrio: La tecnología del vidrio también se incorporó de manera innovadora, permitiendo una mayor entrada de luz natural y una estética más moderna. 
Se le da un énfasis en la Funcionalidad con la máxima "la forma sigue a la función" de Louis Sullivan reflejaba el énfasis en la utilidad y la eficiencia en el diseño arquitectónico, aunque no exenta de ornamentación, ya que aunque los edificios eran funcionales, también se prestaba atención a la ornamentación, a menudo incorporando detalles decorativos en hierro fundido. 
La Escuela de Chicago dejó un impacto duradero en la arquitectura estadounidense y global, y su legado continúa influyendo en la práctica arquitectónica hasta el día de hoy.
En Chicago, la Auditoría de Chicago de Louis Henry Sullivan es un ejemplo. Además, se desarrollaron las llamadas "casas de la pradera" diseñadas por arquitectos como Frank Lloyd Wright. 
Y todo eso influirá en los grandes proyectos de urbanismo que van a vivir algunas ciudades a partir del siglo XIX y que se concretan en las reformar de Haussman en París y la que se va a vivir en Barcelona.  En el ámbito urbanístico, ciudades como París, Barcelona y Nueva York llevaron a cabo reformas para racionalizar sus trazados y hacerlas más habitables. El barón Haussmann en París, Ildefonso Cerdà en Barcelona y los planes de retícula en Nueva York son ejemplos de estas transformaciones. 
Finalmente, en el interior de las viviendas burguesas, se buscó la comodidad y la estética. Se adoptaron nuevos mobiliarios, se incorporó el cuarto de baño como elemento fundamental y se introdujo la iluminación eléctrica. Este periodo representó una revolución tanto en la arquitectura como en el urbanismo y en la vida residencial, marcando la transición hacia la modernidad.

Creado con eXeLearning (Ventana nueva)