El organicismo y Alvar Aalto
Alvar Aalto, como Wright, fue un maestro en al utilización de los materiales: acero, cristal, hormigón… Aalto fue autor de una obra ingente, no sólo edificios, sino también diseño, interiorismo, joyas; de hecho, en el comienzo de su carrera fundó Artek, una empresa especializada en el diseño y el interiorismo.
Aalto nació en Finlandia en 1898 y pasó su infancia rodeado de bosques. Muy rápidamente obtuvo el título de arquitecto y se dedicó a viajar por diferentes lugares. Se instaló en Finlandia y, después de fundar su estudio, realizó el edificio Paimio en el que se manifiesta como seguidor de los principios funcionalistas. En pocos años, y después de realizar numerosos encargos, se instaló en Helsinki: su reputación se acrecienta y le encargaron el Pabellón de Finlandia para la Exposición Internacional de París en 1937. En la década de los 30 realizó otros trabajos como la Villa Mareia, pero con el estallido de la II Guerra Mundial su carrera sufrió un parón.
De su legado en su país destacan dos grandes obras: la biblioteca de Vigorg y la Universidad Pûblica de Helsinki .
Exterior de la Biblioteca de Viipuri. Alvar Aalto Imagen de Ninaraas en Wikipedia. Lic.CC
Biblioteca de Vipuri, Alvar Aalto. Biblioteca de Vipuri, Alvar Aalto. Imagen de Ghirlandajo (talk | contribs) en Wikipedia.Licencia, public domain
En el caso de la biblioteca Pública de Vigorg o Vipurri el arquitecto Aalto genera dos volúmenes rectangulares conectados con una intersección. El primer volumen estaba destinado a la lectura y a los servicios asociados: almacén de libros, guardarropa, sala de lectura y una sala de conferencias y el segundo volumen estaba destinado a cuestiones administrativas. La parte más interesante arquitectónicamente hablando será el volumen de mayor dimensión, en el que observamos una sucesión de secciones escalonadas en la que la de mayor volumen es la sala de lectura. En ella destaca el techo con lucernarios circulares, muy unidos y de grandes dimensiones. De este modo Aalto evitaba las sombras tan incómodas para el lector. Quizá lo más llamativo sea la sala de conferencias, en la que va a diseñar un techo de madera ondulante que permitiría una acústica perfecta.
Sala de la Biblioteca de Viipuri. Aalto Sala de la Biblioteca de Viipuri. Alvar Aalto Imagen en Urbipedia.org. © Fair uso por uso educativo
Aalto pone de manifiesto su deseo de complacer siempre al ser humano, poniéndolo en el centro de su creación. Aalto diseña una serie de edificios entre los que destaca el edificio central, concebido a modo de auditorio que recuerda a los anfiteatros romanos, en los que la cávea aparece cubierta por paneles de vidrio. Quizá lo más interesante sea la idea del arquitecto de plantear las aulas en torno a patios centrales, siempre con espacios libres por detrás, abiertos a eventuales obras de expansión. Aalto diseñó no solo los edificios, sino también los accesos de estudiantes y los aparcamientos. Los primeros los plantea en un nivel inferior al de las carreteras, de modo que los estudiantes no tuvieran que atravesarlas. Los segundos, el aparcamiento, se planteó en forma de abanico y en pendiente, de modo que se facilitara la circulación y el estacionamiento. En cualquier caso este último no llegó a construirse. Exterior del auditorio de la Universidad Politécnica de Helsinki.
Aalto Exterior del auditorio de la Universidad Politécnica de Helsinki. Aalto Imagen de J -P Kärna en Wikipedia. Lic. CC
Viajó a Estados Unidos, país que lo dejó impactado y donde proyectó la Baker House, una residencia de estudiantes. Ya en Finlandia se dedica a dirigir la Oficina de Reconstrucción de su país después de la guerra. En estos años destaca por su impresionante ejecución la Casa de la Cultura.
En la década de los cincuenta realiza en París la Maison Carré de una gran distinción artística y unas vistas impresionantes. Realizó un viaje a España en el que sus acompañantes lo llevaron expresamente a ver El Escorial, pues pensaban que el edificio tenía suficiente interés arquitectónico. Alvar Aalto, instalado en una café con sus acompañantes, dio todo el tiempo la espalda a El Escorial, negándose a mirarlo, precisamente porque la construcción escurialense tenía demasiado interés arquitectónico. Continuó trabajando en otros proyectos internacionales y murió en 1976.
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