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Córdoba y su arquitecto singular

De la Hoz, Rafael

Hubo una vez una saga de arquitectos que tuvieron a bien asentarse en una ciudad como Córdoba, que vivía a la sombra de un edificio que abruma por su belleza y por su singularidad: la Mezquita - Catedral. La familia originariamente de  Aragón vino a la antigua ciudad califal y creó un sello arquitectónico propio: los De-la Hoz. 

El primero de la saga fue Rafael de La-Hoz Saldaña, arquitecto de la Diputación Provincial que dejó en la ciudad edificios muy reconocibles como el Colegio Público Colón , la fachada del Círculo de la Amistad o la cementera Asland. 

No obstante, el que apostó por la modernidad en la arquitectura cordobesa fue su hijo, Rafael de La-Hoz Arderius, quien elevó la arquitectura a la fama nacional e internacional, generando un revulsivo en la Córdoba del franquismo que transitaba desde la angustia de la postguerra a los vientos aperturistas del desarrollismo. Se convirtió en uno de los personajes centrales de la Córdoba de su tiempo, aunque en Córdoba encontró una serie de autores con los que colaboró y que formaron parte de un mismo florecimiento cultural: los pintores Antonio Povedano y Tomás Egea , los arquitectos de Equipo 57 y los poetas y pintores del grupo Cántico , además del psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino . Eran la vanguardia de la ciudad en su momento. Falleció en el año 2000. 

Nacido en 1924 en Madrid, se crio Rafael en Córdoba entre los planos de su padre. Estudió primero bajo los preceptos de la Institución Libre de Enseñanza -fue alumno de Luciana Centeno- y luego, a partir de 1936, en Los Maristas , a cuya primera promoción perteneció. 

Se marchó con poco más de 20 años a Madrid, donde estudió en la Escuela Superior Técnica de Arquitectura , y residió en el Colegio Mayor Cisneros, situado en la antigua Residencia de Estudiantes. 

Después de la muerte de De La-Hoz Saldaña en 1949, su hijo regresaría a la ciudad tras su matrimonio con Matilde Castanys, con la que tuvo ocho hijos, e imbuido de esa filosofía liberadora y aperturista. De La-Hoz se marchó más tarde a Estados Unidos para completar su formación en el Massachusetts Institute of Technology, en Boston, pero fue en Córdoba donde permaneció durante años, por motivos familiares y de raigambre, como centro de operaciones de su estudio Rafael de la Hoz, Arquitectos, siendo uno de los impulsores de la modernización de la arquitectura española durante la segunda mitad del siglo xx. Y aunque al regresar recaló en Madrid, ciudad a la que se trasladó para trabajar en la Dirección General de Arquitectura impulsando la realización de las Normas Tecnológicas de la Edificación, no dejó de trabajar en la ciudad en la que estaba su Estudio. 

Recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 1956. De 1981 a 1985 fue Presidente de Unión Internacional de Arquitectos. Rafael de la Hoz estuvo fuertemente influenciado por las vanguardias europeas, que en el ámbito de la arquitectura presentan como referentes a Le Corbusier o Mies van der Rohe, y por extensión de la Bauhaus. 

Para la ciudad de Córdoba diseño la Cámara de Comercio , un proyecto muy novedoso y creativo que ejecutó sin haber llegado a la treintena junto a García de Paredes y para el que contó con la colaboración del escultor Jorge Oteiza y del pintor cordobés Miguel del Moral. 

También son nombrados con frecuencia otros proyectos suyos como el Hospital General , que Daroca califica como pionero en todo el país, o la fábrica de cervezas El Águila , situada en Las Quemadas y que aún hoy es uno de los polos industriales de la ciudad. 

Hacia mediados de los sesenta, su estudio cordobés trabaja en toda Andalucía con realizaciones como el Palacio de Congresos de Torremolinos, el hospital Provincial de Córdoba (1966), la sede del Colegio de Médicos de Sevilla o el colegio de las Teresianas de Córdoba o participando en el diseño del Parque Figueroa (1968). 

En los años setenta, y ya en Madrid, proyectó la ampliación del Ministerio de Marina y el antiguo edificio del Banco Coca, sobre la Plaza de Emilio Castelar, en el número 50 del Paseo de la Castellana; a la década de los ochenta corresponden la sede del Imserso o el Centro Nacional de Telefónica en Madrid, realizados con la colaboración de su hijo. 

Su legado se extiende igualmente por casas familiares como los chalets Canals (levantado en el Brillante y una de sus obras más conocidas), El Bosque y Nü Norge o las casas Pellicer y Añón. También por edificios como el Regina de Ronda de los Tejares , la Residencia de las Hijas de María Inmaculada de la calle La Palmera, el Convento de las Salesas de la Carretera de Santo Domingo, la actual Fundación Antonio Gala , la sede de la Caja Provincial o el Parque Figueroa. 

A ello se unen proyectos de vivienda barata como las viviendas sociales de Montilla -un modelo al que debían ceñirse todas las construcciones de este tipo, por su unión de economía y utilidad - que buscaban acabar con el problema del chabolismo ,  ya que su trabajo estuvo dirigido hacia la ponencia de «Condiciones Mínimas de Composición de la Vivienda», un trabajo que ya había realizado en 1965 con varios arquitectos para el Congreso Nacional de la Vivienda. 

Además trabajó para particulares como se aprecia en numerosas tiendas del Centro -Vogue- uno de sus primeros proyectos en el año 1951- , Domus...- que hoy no perviven pero que le dieron a Córdoba un toque de modernidad y múltiples proyectos en ciudades como Madrid, Sevilla, Valencia, Málaga o incluso en Portugal. 

En la tesis doctoral del arquitecto y profesor Francisco Daroca transformada en libro «Córdoba 1950. Rafael de La-Hoz como motor de la modernidad» publica la Diputación Provincial de Córdoba y tal y como publicó el ABC en un artículo titulado Rafael de La-Hoz Arderius, las huellas de un pionero en Córdoba 20 años después de su muerte este arquitecto e investigador explica que De La-Hoz Arderius siempre antepuso la ética a la estética , por lo que la funcionalidad de los edificios fue siempre el primero de sus objetivos y su imagen exterior «una consecuencia». Su estilo fue por tanto funcional , situado en el movimiento moderno y en ese espíritu de superación de los nacionalismos y de las nostalgias historicistas que supuso el estilo internacional. 

En la actualidad la saga sigue, siendo su hijo Rafael de La-Hoz Castanys(Córdoba, 1955), un arquitecto reconocido con el Mipim Award «al mejor edificio del mundo», el premio Obra Internacional de la Bienal de Buenos Aires , el American Architecture Award del Chicago Athenaeum y el Mies Van der Rohe 2015, ya que en Córdoba contó con varios proyectos, como la reforma del antiguo Cine Góngora para convertirlo en teatro

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