Judith Sylvia Cohen, conocida como Judy Chicago (Chicago, 1939) es una pintora, escultora, educadora, escritora y pionera del arte feminista estadounidense. Se la reconoce por sus grandes piezas de instalación de arte colaborativo sobre imágenes de nacimiento y creación, que examinan el papel de las mujeres en la historia y cultura.
En 1965 mostró obras en su primera exposición individual, en la Galería Rolf Nelson de Los Ángeles; fue una de las cuatro artistas femeninas que participaron en el espectáculo. Cuando se hizo un nombre como artista y se conoció a sí misma como mujer, ya no se sentía conectada de su apellido, Cohen.
El galerista Rolf Nelson le puso el apodo de Judy Chicago, ya que según él, Judy tenía un fuerte acento de Chicago. Ella decidió que este sería su nuevo nombre. Para celebrar el cambio de nombre, posó para la invitación a la exposición vestida como un boxeador, con una sudadera con su nuevo apellido. También publicó una pancarta en la galería en su exposición individual de 1970 en California State University at Fullerton, que decía: "Judy Gerowitz se despoja de todos los nombres que se le impusieron a través del dominio social masculino y elige su propio nombre, Judy Chicago." Un anuncio con la misma declaración también se publicó en la revista Artforum en octubre del 1970.
En los 70 fundó el primer programa de arte feminista en los Estados Unidos. En concreto, en 1970 organizó el primer curso de arte feminista en el CalArts, California State College, de Fresno. Al año siguiente, conjuntamente con Miriam Schapiro, fundó e impartió el primer programa de arte feminista en la California School of Art de Los Ángeles Unidos. Quince estudiantes estudiaron en Fresno State College: Dori Atlantis, Susan Boud, Gail Escola, Vanalyne Green, Suzanne Lacy, Cay Lang, Karen LeCocq, Jan Lester, Chris Rush, Judy Schaefer, Henrietta Sparkman, Faith Wilding, Shawnee Wollenman, Nancy Youdelman y Cheryl Zurilgen. Juntas, como el Programa de Arte Feminista, estas mujeres alquilaron y renovaron un estudio fuera del campus en 1275 Maple Avenue en el centro de Fresno. Aquí colaboraron en arte, realizaron grupos de lectura y grupos de discusión sobre sus experiencias de vida que luego influyeron en su arte. Su trabajo incorpora una variedad de habilidades artísticas, como la costura, contrarrestada con habilidades que requieren mucha mano de obra, como soldadura y pirotecnia. Su obra más conocida es The Dinner Party, que se instaló permanentemente en el Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art en el Museo Brooklyn. Esta acción se convertiría en su obra maestra, The Dinner Party, ahora en la colección del Museo Brooklyn. The Dinner Party celebra los logros de las mujeres a lo largo de la historia y es ampliamente considerada como la primera obra de arte épica feminista.
Womanhouse fue un proyecto que involucró a Judy Chicago y Miriam Schapiro. Comenzó en el otoño de 1971, querían comenzar el año con un proyecto de colaboración a gran escala que involucraba a mujeres artistas que pasaban la mayor parte del tiempo hablando sobre sus problemas como mujeres. Chicago decidió tomar en serio la lección de Lerner y tomó medidas para enseñar a las mujeres sobre su historia.
Otros proyectos notables de arte incluyen International Honor Quilt, The Birth Project, Powerplay y The Holocaust Project.
Desde 1980 hasta 1985, creó Birth Project. Invirtió cinco años en la creación. La pieza utiliza imágenes del parto para celebrar el papel de la mujer como madre. Se inspiró para crear este trabajo colectivo debido a la falta de imágenes y representación del nacimiento en el mundo del arte.
Después del Proyecto de Nacimiento, regresó al trabajo de estudio independiente surgiendo así PowerPlay, una serie de dibujos, tejidos, pinturas, papel fundido y relieves de bronce. A través de la serie, reemplazó la mirada masculina por una feminista, explorando la construcción de la masculinidad y cómo el poder ha afectado a los hombres.
Judy Chicago. The Holocaust Project
Judy Chicago. The Holocaust Project
A mediados de la década de 1980, los intereses de Chicago "se trasladaron más allá de los 'temas de identidad femenina' a una exploración del poder y la impotencia masculinos en el contexto del Holocausto." The Holocaust Project: From Darkness to Light (1985-93) es una colaboración con su esposo, el fotógrafo Donald Woodman. Chicago utilizó el trágico evento del Holocausto como un prisma a través del cual explorar la victimización, la opresión, la injusticia y la crueldad humana. The Holocaust Project: From Darkness to Light consta de dieciséis trabajos a gran escala hechos de una variedad de medios que incluyen: tapices, vitrales, trabajos en metal, trabajos en madera, fotografía, pintura y la costura de Audrey Cowan. Es su último trabajo, iniciado en 1994, contó con la ayuda de especialistas de la aguja con los que había trabajado con anterioridad. La obra alterna una serie de pinturas y bordados que reinterpretan refranes y proverbios. Esta exposición se inauguró en junio de 2000 en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York, y estuvo de gira por diferentes estados de los Estados Unidos y Canadá.
Judy Chicago. The Holocaust Project
The Holocaust Project
A lo largo de todo 2014, y coincidiendo con su 75 cumpleaños, se realizaron una serie de exposiciones conmemorativas y eventos en diferentes galerías e instituciones de los Estados Unidos, como el Museo Palmer de la Universidad Estatal de Pensilvania, el Museo Nacional de Mujeres Artistas a Washington, la Biblioteca Schlesinger, Museo Brooklyn y el Museo de Arte de Nuevo México, entre otros.
En una entrevista con Gloria Steinem, la artista de Illinois habló de su "objetivo como artista", afirmando que "... ha sido crear imágenes en las que la experiencia femenina es el camino hacia lo universal, en lugar de aprender todo a través de la mirada masculina."
Bárbara Kruger
Bárbara Kruger
Barbara Kruger es una artista que combina texto e imágenes para explorar temas de poder, género y consumo. Su trabajo a menudo presenta declaraciones provocadoras sobre la identidad de género y el feminismo. La estadounidense Barbara Kruger (Newark, New Jersey, 1945) es una artista conceptual estadounidense. Gran parte de su trabajo consiste en fotografías en blanco y negro cubiertas de un pie de foto declarativo, de letras blancas sobre rojo con tipografía Futura gruesa oblicua.
Las frases en sus obras a menudo incluyen el uso de pronombres en inglés como "you", "your", "I", "we", y "they". En 1989 realizó la obra “Your body is a battleground” (tu cuerpo es un campo de batalla), título que se ha convertido en lema para el feminismo.
Es conocida principalmente por su obra basada en la fotografía, que combina su formación como diseñadora gráfica con su interés por la poesía y la influencia de los medios de comunicación de masas.
Comenzaría trabajando para la revista Mademoiselle, y ocuparía pronto el lugar de cabeza del área de diseño antes de trasladarse a California en 1976 para dedicarse al arte y a la poesía. Además de ser artista y diseñadora, estuvo enseñando en diferentes lugares de prestigio como el Instituto de Arte de California, el Instituto de Arte de Chicago y en la Universidad de California, en Berkeley. Vive entre Nueva York y Los Ángeles. Barbara Kruger trabajó como diseñadora gráfica, directora artística y como editora de imágenes en el departamento de arte de las revistas House and Garden y Aperture entre otras.
Bárbara Kruger
Barbara Kruger Art Style
El trabajo artístico que hoy conocemos de Barbara Kruger se vio muy influenciado por sus experiencias creativas en el campo del diseño. La artista interpreta y trabaja sobre documentos fotográficos ya existentes con textos sucintos y agresivos que envuelven al espectador en la lucha de valores cotidianos predeterminados por el ámbito sociocultural.
Habiendo diseñado ya varias cubiertas para libros de tema político, Kruger siguió lidiando con cuestiones sociales, en particular la misoginia y el abuso de poder. Empleando el lenguaje visual de la publicidad y los medios de comunicación -en carteles, vallas e incluso camisetas, además de las galerías-, subvierte la iconografía de la sociedad de consumo usándola como vehículo de sus mensajes.
La obra de Kruger, desde su madurez, es interdisciplinar y comprende tanto la escritura y la imagen, como el diseño y la edición y en su obra propone preguntas sobre algunos temas de nuestro entorno sociocultural como los estereotipos, algunas situaciones que se crean en la sociedad, realidades políticas, y cuestiona el poder, la sexualidad y la representación.
El trabajo de Kruger apareció en vallas publicitarias, pósteres, parcos públicos, estaciones de trenes como la de Estrasburgo en Francia, y en otros lugares públicos. Barbara Kruger con sus obras entra en espacios sociales y los deshace como museos, galerías, parques, estaciones de tren, revistas, periódicos. Entra en todo lo que se denomina espacio público y privado. De esta forma la artista explora las relaciones entre espacio y violencia, lo cual significa romper el silencio a través de mensajes que “ocupan ritmos subterráneos que ya organizan esos espacios”. Kruger rompe los espacios con fuerza para plantear preguntas sobre aquello que nunca se discute. De esta manera consigue utilizar el espacio y cambiarlo a mensaje, y reintroduce la pluralidad dentro del espacio social.
Según Bárbara Kruger la fotografía puede ser un medio de difusión importante y lo define como “difusor de convenciones, mercancía cultural y hobby globalizador”. A través de la representación las imágenes consiguen decretar lo que en apariencia es real, y por consecuente pueden plantear cuestiones o debates. Kruger se plantea la pregunta de que si es posible “construir un modo de mirar que acoja la presencia del placer y escape a las decepciones del deseo”. Además plantea cómo las mujeres artistas se sitúan en el mercado que “las construye y (…) engulle”. La artista con su obra intenta ir en contra de prototipos y determinadas representaciones para acoger a un público femenino dentro del mundo patriarcal, como también lo es el mundo del arte. Pretende hacer pensar en quiénes guían la imagen femenina, los placeres de las mujeres, sus carencias y sus relatos.
Los primeros trabajos artísticos de Barbara Kruger fueron obras hechas con materiales textiles. Estamos a finales de la década de los ´60, y justamente en ese momento el arte feminista se desenvolvía en una estética y en una política cercana a la artesanía, como lo era el mundo de la artesanía textil. Como vemos, desde sus inicios Kruger intentó abarcar con sus trabajos temas relacionados con la política.
Bárbara Kruger. Empatía. Metro Bellas Artes de Ciudad de México
A principios de la década de los '70 todavía realizó algunos trabajos con materiales y técnicas textiles. Estas técnicas de origen decorativo se asociaban al trabajo manual de las mujeres y en esos años ciertas artistas feministas las reivindicaron en el mundo del arte. Sin embargo el trabajo de esta artista se dio a conocer después de esta primera etapa, cuando empezó a trabajar con material fotográfico y texto. El suyo fue y sigue siendo un trabajo muy influenciado por su formación como diseñadora. En su proceso creativo, Kruger marcó un estilo muy personal: fotografías generalmente en blanco y negro como fondo de unos lemas de carácter crítico. La letra siempre está clara, generalmente es de color rojo, negro o blanco. La tipografía Futura fue de las más utilizadas en sus obras. En estas obras la artista empezó a utilizar el lenguaje de la propaganda, directo y cortante, pero desde otro punto de vista que el de la publicidad: el de crítica al control de la élite cultural y de poder. Con estas obras Kruger se enfrenta a la cultura dominante y hace que aquellos que lean sus mensajes también se vean en el papel de reflexión. Los eslóganes más conocidos de algunos de sus trabajos son: “Your body is a battleground” (tu cuerpo es un campo de batalla) o “I shop therefore I am” (Compro, luego existo). Gran parte de sus textos interrogan al observador sobre feminismo, clasismo, consumismo, autonomía individual y deseo.Kruger dedicó algunos trabajos a artistas mujeres poco reconocidas, como la obra titulada Homenaje a Gunta Stölzl de 1972. En 1973 este trabajo fue publicado en la revista Ms. junto con otras producciones de mujeres artistas. En ese momento Barbara Kruger estaba en contacto con varios artistas relevantes como Alan Shields, Joel Shapiro, Marilyn Lerner, Jane Kaufman, Nina Yankowitz, Julian Schnabel y Ross Bleckner. Kruger también empezó a escribir poesía inspirada por Patty Smith. Su trabajo artístico empezó a recibir atención en la Bienal de Whitney, en el Artist Space y en galerías como la Fischbach y la John Doyle de Chicago. En 1975 su obra artística empezó a ser diferente, adquiriendo cierto valor de abstracción, pero éste fue sólo un corto periodo de experimentación. Barbara Kruger en este momento se replanteó su proceso creativo y lo que significaría “llamarse a sí misma una artista”
A finales de la década de los 70 tenemos algunos trabajos de transición de la artista de collage de texto superpuesto sobre imágenes. Algunas de las frases escritas en estas obras fueron: “Perfect” “Not perfect”.
En los 80 el trabajo de Kruger se sometió a un profundo cambio respecto a los movimientos feministas. En la generación creadora de Kruger el género se empieza a entender como una “construcción producida a través de la representación” más que como una condición natural. Siendo una construcción se podía deconstruir y cuestionar. Su obra cobró mayor visibilidad también gracias a su participación en la Dokumenta VII, en la Bienal de Venecia del ´82 y la de Whitney del ´83. Su obra empezó a ser parte de la esfera comercial del arte. Entrar a formar parte del mundo del arte desde el punto de vista comercial hizo que la artista recibiera críticas, porque ella misma criticaba esa sociedad de consumo. En una charla con Carol Squire afirmó que al introducir sus obras en galerías famosas, no pretendía crear contradicciones, sino ser parte de ese mecanismo de expansión que es el mercado y dijo: “Empecé a entender que fuera del mercado no hay nada”.
Bárbara Kruger. Intervención artística en los silos frente al dique 3 de Puerto Madero, Buenos Aires