3.3. Variaciones situacionales
La variación situacional, también llamada diafásica o de registro, se refiere a los cambios en el uso del lenguaje que un hablante realiza en función de la situación comunicativa en la que se encuentra. Estas variaciones son conscientes y se adaptan a factores como:
• El contexto: No hablamos igual en una entrevista de trabajo que en una conversación con amigos.
• La relación entre los interlocutores: El grado de confianza o jerarquía influye en la elección de las palabras y la estructura de las frases.
• El propósito de la comunicación: Informar, persuadir, entretener, etc., determinará el registro.
• El canal utilizado: La comunicación oral difiere de la escrita, y dentro de la escrita, un correo electrónico formal no es igual que un mensaje de texto. Además, a la tradicional oposición que diferencia escritura de oralidad, hemos de incorporar hoy los canales multimodales, que han difuminado esa rígida frontera entre oral vs escrito, puesto que es posible la combinación de textos impresos, imágenes, vídeos y discurso oral para producir una nueva modalidad discursiva. Y estos canales multimodales de las nuevas tecnologías son accesibles para cualquier usuario (reels, pequeños vídeos, tuiteos, infografías animadas...).
Los registros lingüísticos son las variedades que un hablante selecciona según la situación. Los más comunes son:
• Registro formal: Se emplea en situaciones que exigen seriedad, respeto y distancia. Se caracteriza por un vocabulario preciso y culto, una sintaxis elaborada y el estricto apego a las normas gramaticales. Ejemplos: conferencias, documentos oficiales, informes académicos, discursos políticos, informes médicos, sentencias judiciales, manuales de ingeniería...
• Registro informal (coloquial): Propio de situaciones cotidianas, de confianza y cercanía. Permite el uso de coloquialismos, expresiones más relajadas, oraciones más simples, interrupciones y, en ocasiones, ciertas “licencias” gramaticales. Ejemplos: conversaciones con amigos o familiares, mensajes de texto informales.
Así, a modo de ejemplo, podemos describir el registro coloquial que se caracteriza por un campo, cotidianeidad; un modo, oral espontáneo y un tenor, interactivo informal. No obstante, dado que la situación es el factor determinante en el empleo de un registro, parece conveniente precisar, mediante una serie de rasgos situacionales específicos o coloquializadores:
- La relación de igualdad entre los interlocutores, ya sea social (estrato sociocultural, la profesión, etc.) o funcional (el papel que poseen en una situación).
- La relación vivencial de proximidad: saber y experiencia compartidos.
- El marco discursivo familiar: determinado por la relación concreta de los participantes con el espacio o lugar.
- La temática no especializada: cotidianeidad.
Como rasgos primarios del registro, pueden asimismo señalarse: la ausencia de planificación y la finalidad interpersonal (la comunicación por la comunicación, el fin comunicativo socializador).
De otro lado, si se toman en cuenta las tres variables que explican la variación situacional, podemos analizar los enunciados desde un punto de vista contextual. Por ejemplo, podemos realizar un análisis situacional de esta secuencia: Cielos despejados a parcialmente nubosos en el resto de California (titular de una noticia sobre el tiempo en un periódico):