4.2. Concepto de dialecto
Lengua y dialecto son términos diferentes que se refieren a idénticas realidades lingüísticas: sistemas naturales de comunicación que combinan elementos con una sintaxis determinada. De hecho, sabéis que el español fue, históricamente, un dialecto del latín y hoy, sin embargo, se considera una lengua común a cientos de millones de hablantes.
Las diferencias, por tanto, entre una lengua y un dialecto obedecen a razones extralingüísticas: sociales, políticas, económicas... Así, se denomina lengua a
1. un sistema de comunicación humano fuertemente diferenciado (se opone a otras lenguas),
2. con un alto nivel de normalización (es común a diferentes dialectos) y, a menudo,
3. cuenta con una larga tradición literaria (se escribe).
Por el contrario, con dialecto nos referimos a
1. una variedad geográfica (o geolecto, o variedad diatópica), es decir, propia de un territorio donde se habla una determinada lengua,
2. no muy diferente a otras variaciones geográficas o dialectos de esa misma lengua y
3. no normalizado (no se escribe). Y este rasgo extralingüístico que responde y es producto de una determinada actuación política es clave. Normalizar (o estandarizar o koinizar) una lengua es el proceso de convertir una lengua en una variedad estándar, unificada y aceptada para su uso en diversos ámbitos, incluyendo la escritura, la educación y la comunicación oficial. Puesto que la lengua escrita es fácilmente "normalizable" (o "estandarizable" o "koinizable"), se ha propuesto para algunos dialectos, como el andaluz, un sistema de escritura más fonético y, por tanto, más alejado de la norma castellana norteña. Vid. proyecto EPA.
En consecuencia, esto significa que los hablantes de diferentes dialectos del español (murciano, canario, extremeño, castellano del norte, andaluz...) no escriben en ese dialecto y que pueden comunicarse entre sí, es decir, son mutuamente inteligibles (se entienden cuando habla un canario con un murciano). De hecho, una lengua es la suma de los diferentes dialectos que la diferencian geográficamente. Y esto quiere decir que ningún hablante de español habla español (es la lengua común a diferentes dialectos), sino una variedad geográfica o dialecto del español. Asimismo, un hablante de español no se entiende con un hablante de francés, salvo que hablan ambos la misma lengua (los dos español o los dos francés).
Para evitar prejuicios asociados a estos términos (el dialecto es inferior a una lengua, puesto que el dialecto carece de escritura y está subordinado a una lengua), deberíamos renunciar a los criterios externos que son de carácter sociohistórico (la escritura y la normalización) en favor de una concepción inmanente o lingüística. Desde esta concepción, “dialecto” designa una variedad dentro de la lengua. Es decir, la “lengua” es un conjunto y los “dialectos” son sus subconjuntos. Y así, todas las lenguas son conjuntos de maneras de hablar afines, esto es, todas las lenguas son conjuntos de dialectos. Todos hablamos una lengua a través de alguno o algunos de sus dialectos. Si esta relación de inclusión dialecto -> lengua tiene carácter específicamente lingüístico, es necesario que se establezca con medios específicamente lingüísticos. La semejanza o disimilitud de rasgos lingüísticos tiene que ser el único medio para emprender la clasificación en conjuntos y subconjuntos, rechazando la tentación de los factores externos como la conciencia social, la literatura, la existencia de una variedad normativa, etc. En realidad, la dicotomía lengua/dialecto hay que entenderla como un nivel dentro de la clasificación practicada en la diversidad lingüística mundial, que contempla una escala descendente de conjuntos y subconjuntos, en “familias”, “clases”, “grupos”, “ramas”, “lenguas”, “dialectos” y “subdialectos”.
A los subdialectos se les conoce con términos diferentes "modalidad regional", "habla local"... La distinción entre "dialecto" y "modalidad regional" o "habla local" suele obedecer a criterios lingüísticos, en concreto, al tipo de variación. Las "hablas o modalidades regionales" presentan particularidades fonéticas y, secundariamente, léxicas, mientras que los "dialectos", además de las citadas diferencias fonéticas, muestran otras de carácter morfosintáctico.