Vamos a empezar por leer el texto que proponemos. Solo leer, de forma comprensiva. Por ahora no trates de memorizar los datos.
Puedes descargar el texto en distintas versiones: Documento de Google, archivo PDF
Salud: progreso y desafíos
¿Estar sano es simplemente no estar enfermo? Hay una definición de salud en positivo: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, según la OMS (Organización Mundial de la Salud).
En las últimas décadas se han hecho grandes progresos en la mejora de la salud de millones de personas. Las tasas de mortalidad materna e infantil se han reducido, la esperanza de vida continúa aumentando en todo el mundo y la lucha contra algunas enfermedades infecciosas ha progresado constantemente.
Sin embargo, al menos la mitad de la población mundial todavía no tiene acceso a los servicios de salud esenciales. No solo en los países pobres, también en muchos ricos, una emergencia sanitaria puede llevar a las personas a la bancarrota o la pobreza. Y la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y a vacunas y medicamentos de calidad en muchas partes del mundo dificulta la consecución de una vida sana para todo el mundo.
Además de estas carencias, las deficiencias en la salud ambiental se reconocen cada vez más como importantes contribuciones para las enfermedades y la muerte de miles de personas. El limitado acceso a agua potable o un saneamiento e higiene inadecuados provocan muertes y enfermedades. También la contaminación del aire debido al tráfico, la industria y otros motivos aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Para abordar estos problemas, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha incluido entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se plantean para el año 2030, el Objetivo 3: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades.” Veamos cómo podemos participar en alcanzar este objetivo.
¿Qué podemos hacer?
La pandemia del COVID–19 nos ha enseñado algo: una buena salud depende, en buena medida, de la salud de la comunidad de la que se forma parte. Todos podemos empezar por promover y proteger nuestra propia salud y la de nuestro entorno. ¿Cómo?
Podemos concienciar a nuestra comunidad sobre la importancia de la buena salud y de un estilo de vida saludable, actuando a través de las escuelas, clubes, equipos y organizaciones. Podemos también exigir a los gobernantes la adopción de medidas para mejorar el acceso de las personas a la salud y la asistencia sanitaria.
Y podemos tomar decisiones bien informadas, practicando relaciones sexuales seguras, vacunando a nuestros hijos y, en definitiva, desarrollando hábitos de vida saludables que mejoren nuestro bienestar físico, emocional y social:
En cuanto al bienestar físico, seguir una dieta saludable, beber mucha agua, no fumar, llevar una vida activa marcada por el ejercicio físico, dormir lo suficiente y llevar un control de posibles enfermedades son ingredientes esenciales.
Respecto al bienestar emocional, la detección temprana y atención a problemas de salud mental, drogodependencias o demencias asociadas a la edad son claves. Por ejemplo, continuar aprendiendo a lo largo de la vida es un factor muy positivo que aleja de la depresión y de otros problemas mentales.
Para mejorar el bienestar social, resulta necesario tomarse un tiempo para la introspección y el cuidado de amistades y familiares. Se ha comprobado que este es el factor más importante para el bienestar y la felicidad: mantener relaciones significativas, profundas, con otras personas.
En definitiva, mantener hábitos saludables contribuye al bienestar personal y al desarrollo de las sociedades. Participemos, desde nuestro ámbito, a alcanzar el ODS 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades.