El éxito y la popularidad de la fotografía
Victor Hasselblad (1906 - 1978) fue el industrial sueco, diseñador de las cámaras fotográficas Hasselblad, que alcanzaron fama mundial cuando fueron escogidas por la NASA, en el año 1969, para acompañar el viaje de los astronautas a la Luna.
Desde el año 1980 otorga el Premio Hasselblad de Maestros dirigido a aquellos fotógrafos que han destacado en alguno de los campos de la fotografía. En el año 1981, en la segunda edición concedieron el premio al fotógrafo especializado en la naturaleza, Ansel Adams, que en 1941, Adams fue contratado por el Departamento del Interior del Gobierno de los EE. UU. para hacer fotos de parques naturales, reservas aborígenes y otros lugares, para ser usadas como fotografías murales en el nuevo edificio del Departamento en Washington D. C. Parte de su acuerdo con el Departamento fue que podría también hacer fotografías para su propio uso, ocupando su propia película y revelado.. En el 1982 a Henri Cartier Bresson, y siete años más tarde, en 1989 el premiado fue el brasileño Sebastião Salgado. Dos años después, en 1991, fue Richard Avedon . En 1999 la premiada fue Cindy Sherman,. la primera mujer reconocida con el premio .
En 2004 fue el premio para dos integrantes de la Escuela de Düsserdorf, la pareja formada por Bernd y Hilla Becher. En 2013 el galardonado fue Joan Fontcuberta Villà , el primer español, un artista, docente, ensayista, crítico y promotor de arte español especializado en la post-fotografía ( que ya veremos).
El fotoperiodismo, como vemos en el listado general de este premio, es posiblemente la rama de la fotografía que ha tenido más reconocimiento público . Se trata de una una rama del periodismo que se centra en contar historias a través de imágenes fotográficas. Los fotoperiodistas capturan momentos significativos, eventos, noticias y aspectos de la vida cotidiana con el fin de informar, sensibilizar y transmitir emociones y mensajes al público.
Las fotografías de fotoperiodismo suelen ser tomadas en situaciones reales y sin preparación previa, buscando capturar la espontaneidad y la autenticidad de los eventos que documentan. Los fotoperiodistas cubren desde conflictos armados, desastres naturales y crisis humanitarias hasta eventos deportivos, políticos, culturales y sociales. La ética es un aspecto fundamental en el fotoperiodismo, ya que los fotoperiodistas deben respetar la veracidad de los acontecimientos que documentan, evitando manipulaciones o alteraciones que distorsionen la realidad. A esta se debe sumar la objetividad y la precisión en la narración visual son valores esenciales en esta disciplina. Las imágenes de fotoperiodismo suelen publicarse en periódicos, revistas, sitios web de noticias y en medios de comunicación en general, desempeñando un papel crucial en la información y la construcción de la memoria colectiva de la sociedad.
Dentro del mundo del fotoperiodismo, hay varios nombres propios de profesionales que han sido y son considerados modélicos debido a su habilidad para capturar imágenes impactantes, su compromiso con la verdad y la ética periodística, y su capacidad para contar historias profundas a través de la fotografía.
Los primeros de ellos que vamos a destacar aquí surgen de los acontecimientos relacionados con el 24 de octubre de 1929, cuando se produjo el desplome de la bolsa de Nueva York debido en gran medida a una especulación bursátil sin control. Es el llamado Jueves Negro y fue el anticipo de la más devastadora caída del mercado de valores en los Estados Unidos hasta ese momento. Las pérdidas superaron los 30.000 millones de dólares, diez veces más que el presupuesto anual del gobierno federal. Un desastre financiero de semejante magnitud hizo tambalearse al mundo entero. La Gran Depresión fue la crisis económica mundial más severa en la historia de la humanidad. Con el fin de paliar esta catastrófica situación - que se prolongó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945-, el presidente Franklin Delano Roosevelt impulsó una serie de medidas tendentes a recuperar la economía nacional conocidas como el New Deal.
La Administración de Progreso de Obras (Works Progress Administration, WPA) era la agencia federal encargada de llevar a cabo grandes obras públicas. Entre 1935 y 1943, la WPA proporcionó empleó a ocho millones y medio de hombres y mujeres desempleados. La mayoría de los trabajos fueron en la construcción de puentes, calles, aeropuertos y viviendas. Uno de los planes más importantes fue el Proyecto Federal Número Uno, que dio empleo a músicos, artistas, escritores, actores y directores de teatro para realizar giras, llegando a ofrecer más de 225.000 representaciones. Lo mismo sucedió con grandes fotógrafos de la época como Walker Evans y Dorothea Lange, que trabajaron en la sección fotográfica de la Farm Security Administration (FSA), una división del Departamento de Agricultura.
La FSA patrocinó una campaña grafica para documentar las consecuencias sociales de la Gran Depresión. Los fotógrafos viajaron por todo Estados Unidos capturando imágenes de la vida diaria. A través de los objetivos de sus cámaras, pudieron ser testigos del terrible impacto que la crisis había causado en la población estadounidense, especialmente entre los trabajadores, afroamericanos e inmigrantes. La miseria y la desesperanza se extendieron por el país entero durante más de una década. Dorothea Lange y Walter Evans utilizaron la fotografía para informar de la pobreza extrema que padecían millones de personas. Pero, animados de un fuerte compromiso social, hicieron algo más que mero fotoperiodismo. A pesar de la cruda realidad que mostraban, sus fotografías poseían una gran belleza y perfección. Sus retratos en blanco y negro estaban llenos de una profunda humanidad.
Dorothea Lange (1895-1965) había sacado sus cámaras del estudio a las calles de la ciudad para fotografiar a desempleados y gente sin hogar. Después centró su interés en el sufrimiento de los trabajadores agrícolas itinerantes, miles de familias de campesinos desalojadas de sus granjas y lanzadas a la carretera. Sus impactantes fotografías aparecieron en los principales periódicos nacionales. Una de las más famosas se titula "Madre Migrante".
La mujer era Florence Owens Thompson. En 1960, Lange recordó su experiencia al tomar la foto: Vi a la famélica y desesperada madre y me acerqué a ella como atraída por un imán. No recuerdo cómo le expliqué mi presencia o mi cámara, pero recuerdo que no me hizo preguntas. Hice cinco fotografías, trabajando más y más cerca desde la misma dirección. No le pregunté su nombre o su historia. Me dijo su edad, 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales crudos de los alrededores y de pájaros que los niños mataban. Acababa de vender los neumáticos de su coche para comprar comida. Allí estaba sentada, reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella, y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla, así que entonces me ayudó a mí. Había una cierta equidad en aquella situación.
Walker Evans (1903 - 1975) es conocido sobre todo por sus fotografías de la pobreza rural, imágenes que destacan a la vez por su fina sensibilidad y meticuloso realismo. En el verano de 1936, viajó con el escritor James Agee al sur de Estados Unidos para realizar un reportaje sobre varias familias de aparceros blancos de Alabama. La revista Fortune decidió no publicar el polémico material que habían recogido. Afortunadamente, no fue trabajo baldío. En 1941, publicaron el libro Elogiemos ahora a hombres famosos con las fotos de Evans y los escritos de Agee. Se trataba de una obra innovadora, en las que las imágenes no se limitaban a ilustrar el texto que describía sus precarias y miserables condiciones de vida, sino que tenían una enorme relevancia por sí mismas. No hacía falta conocer los detalles que contaban sus páginas, bastaba con mirar las fotografías para comprender la tragedia de su desgracia, haciéndonos sentir conmocionados por la terrible y dura existencia que arrastraban aquellas pobres personas.
Margaret Bourke-White, está considerada como una de las pioneras del fotoperiodismo, Bourke-White fue una de las primeras fotógrafas en trabajar para Life Magazine, cubriendo una amplia gama de temas desde la Gran Depresión hasta la Segunda Guerra Mundial, con un estilo distintivo y una mirada aguda hacia la condición humana.
En el mundo del fotoperiodismo ocupan un importante lugar Robert Capa y Gerda Taro. El primero, conocido como uno de los fotoperiodistas más influyentes del siglo XX, Capa cubrió numerosos conflictos armados, incluyendo la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Sus imágenes, caracterizadas por su cercanía y su intensidad, han dejado una huella perdurable en la historia del fotoperiodismo.
Vinculada con Capa se encuentra otra magnífica fotoperiodista como Gerda Taro, quien fue una figura fundamental en la historia del fotoperiodismo. Gerda Taro trabajó codo a codo con Robert Capa durante la Guerra Civil Española y juntos documentaron algunos de los momentos más críticos de ese conflicto. Gerda Taro es reconocida por su valentía y su compromiso con capturar la realidad de la guerra desde una perspectiva única. Fue una de las primeras fotoperiodistas en morir en el campo de batalla, lo que resalta aún más su dedicación y coraje en su trabajo. Las imágenes de Gerda Taro han dejado un legado duradero en el mundo del fotoperiodismo, y su contribución al campo de la fotografía ligada al periodismo es innegable.
Crucial igualmente es Henri Cartier-Bresson es otro fotógrafo que indudablemente merece ser mencionado como un modélico dentro del mundo del fotoperiodismo. A menudo se le considera uno de los padres fundadores del fotoperiodismo moderno debido a su enfoque único y su habilidad para capturar momentos decisivos con una composición impecable. Cartier-Bresson es conocido por popularizar el concepto del "momento decisivo", que se refiere al instante exacto en el que todos los elementos de una escena se unen perfectamente para crear una imagen poderosa y significativa. A lo largo de su carrera, cubrió una amplia gama de temas, desde la vida cotidiana en las calles hasta eventos históricos de importancia mundial. Su trabajo influyó en generaciones posteriores de fotógrafos, y su estilo distintivo y su ética en el trabajo han dejado una marca perdurable en el mundo de la fotografía documental y el fotoperiodismo.
Cecil Beaton, fue igualmente un creador polifacético que fotografió a los Windsor durante más de 30 años. Su debut fue un retrato de la reina madre, en 1939, a quien convirtió en una romántica y etérea reina de las hadas que paseaba por los jardines de palacio. A Isabel, su hija, la fotografió por primera vez en 1942, cuando la princesa era una adolescente, y no dejó de hacerlo hasta 1968.
Fue el gran retratista del siglo XX. Fotógrafo de la realeza, del mundo de la moda y de las celebridades del Hollywood dorado, además de galardonado escenógrafo y corresponsal de guerra, desde su objetivo pasaron a la historia personajes tan relevantes del siglo XX como Marilyn Monroe, Greta Garbo o Picasso. Nacido en Londres, se educó en Cambridge y comenzó en la fotografía como un hobby. Viajó a Hollywood en los años treinta. Allí, quedaría tan fascinado por los estudios y sus decorados que, en varias ocasiones, equipararía a la belleza de la arquitectura de las catedrales europeas. Fue entonces cuando comenzó a trabajar para Vogue. Allí coincidiría con la flor y nata de la industria, de Coco Chanel a Diana Vreeland o Cristóbal Balenciaga.
Con el estallido de la II Guerra Mundial, comenzaría a viajar por el mundo como corresponsal del Ministerio de Información británico. También trabajó como diseñador de vestuario y escenógrafo en películas y obras de teatro. Beaton disfrutó de un acceso sin precedentes a la familia real, y sus sesiones podían extenderse durante horas. Además de la actual reina, sus padres y la princesa Margarita, inmortalizó a los cuatro bebés reales, al duque de Edimburgo y a un respetable número de parientes de los Windsor. Culto, refinado y monárquico devoto, el fotógrafo se movía con soltura sobre las alfombras de Buckingham. Los críticos destacan cómo su talento fue clave para transformar la imagen de la corona en el siglo pasado. “Tuvo una habilidad para hacerse indispensable para los miembros de la casa de los Windsor”, añade sir Roy Strong, el ex director del museo Victoria & Albert de Londres. Strong fue amigo suyo, y destaca su magia profesional: “Capaz de dotar de un aura de glamur y misterio hasta al miembro menos agraciado y más aburrido de la familia”. A Isabel II, Beaton la retrató en diversas situaciones: como tímida adolescente, debutante, feliz mujer casada, madre sonriente y monarca solemne. Pese a que fueron muchas las ocasiones en las que trabajaron juntos, el fotógrafo sentía una absoluta reverencia por su modelo más importante, quien nunca dejó de impresionarle. Con la misma exuberancia y lujo de detalles con los que componía sus fotos, escribió en sus diarios cosas como esta: “La reina estaba enormemente atractiva. Llevaba un vestido maravillosamente romántico –con una falda de pliegues tiesos– (…) Parecía tranquila y dulcemente triste”. Se refería a una sesión de 1960, cuando ya llevaba casi dos décadas fotografiándola. Ocho años después, consiguió una de las mejores imágenes de la monarca, en la que Isabel II se envuelve en una capa negra sobre un fondo azul pálido y parece humana e inalcanzable a la vez. Fue, sin embargo, el último encargo: la sesión resultó tensa y difícil. Ya en la víspera, Beaton expresó su inquietud en su diario: “Las dificultades son grandes. Nuestros puntos de vista, nuestros gustos, son tan diferentes…”.
Convertido en su mejor obra de arte, y mientras seguía retratando a estrellas de Hollywood y a otros miembros de la realeza para las principales revista de la época como Vogue, Harper´s Bazaar o Vanity Fair, en los años sesenta fotografiaría a la nueva "realeza del pop" : Mick Jagger, Jean Shrimpton, Twiggy, Penelope Tree, Andy Warhol... Amante de la excentricidad y verdadero ejemplo de dandi, a finales de los setenta, su estética dejaría paso, poco a poco, a una nueva forma de entender la fotografía capitaneada por Richard Avedon o Irving Penn. Moriría en 1980 en Salisbury (Inglaterra)
Richard Avedon (Nueva York, 15 de mayo de 1923-San Antonio, Texas, 1 de octubre de 2004) fue un fotógrafo de moda y retratista estadounidense. Un obituario publicado por el The New York Times, afirmaba que: sus fotografías de moda y sus retratos habían ayudado a definir, en Estados Unidos, durante el último medio siglo, la imagen de belleza, elegancia y cultura. Sus retratos, aparentemente sencillos pero profundamente psicológicos, de personalidades famosas y desconocidas posando frente a un inmaculado fondo blanco, muestran a un cuidadoso fotógrafo capaz de plasmar en papel fotográfico rasgos inesperados de los rostros de personajes de la envergadura de Truman Capote, Henry Miller, Humphrey Bogart o Marilyn Monroe, entre muchos otros.
Su método era sencillo pero efectivo, la derrota anímica del contrario fotografiado a través de largas y cansadas sesiones de hasta cuatro horas. Así el retratado, desnudo e indefenso era capaz de mostrar su personalidad más sincera. En 1979 comenzó el que habría de convertirse en uno de sus trabajos más importantes. Por encargo del Museo Amon Carter, de Fort Worth, Texas, Avedon dedicó cinco años a recorrer el oeste de los Estados Unidos para documentar a las personas que nunca escribirían la historia de su país. En esta obra, titulada In the american west, nos presenta a granjeros, mineros, vagabundos, prostitutas, amas de casa, presos, vaqueros de rodeo o empleados de pequeñas oficinas, etc. en fotografías de gran formato tomadas con luz de día, al aire libre y como siempre, ante un fondo blanco. Nada hay en ellos del sueño americano o de la tierra prometida. Son retratos de individuos que han sido observados y artísticamente elevados por la cámara de Avedon mediante una composición sobria, logrando así una considerable fuerza expresiva.
Al terminar el proyecto, Avedon había recorrido un total de 189 poblaciones en 17 estados; había fotografiado a 752 personas utilizando alrededor de 17.000 placas de película. De esta colección, escogió 123 retratos que conformarían la serie In the american west (1979-1984).
Además del gran formato utilizado para sus fotografías de moda o retratos, desarrolló una obra en paralelo, utilizando el paso universal, que refleja sus vivencias más personales, como viajes o recuerdos familiares. El tiempo, la vejez y sus tensiones, resulta ser el motivo fundamental en la obra de Avedon. Vemos en su arte cómo nos habla directamente del paso del tiempo y su influencia en el ser humano, y, cómo no, del camino hacia la muerte. Son esos retratos descontextualizados que aparecen ante la cámara sin maquillaje, fatigados o tristes, tal y como se encontraban en ese momento, los que claramente denotan esta inquietud. El final de su libro Portraits (1976), por ejemplo, culmina de forma tremenda pero magistralmente tratada con una serie de siete fotografías de su padre envejeciendo gradualmente hasta que parece haberse integrado en la luz que le rodea.
Avedon publicó varios libros entre los que se encuentran: Observations (1959), Nothing Personal (1964), Alice In Wonderland: The Forming of a Company, The Making of a Play (1973), Portraits (1976), y Avedon: Photographs 1947-1977.8Como fotógrafo, su obra se ha expuesto en prestigiosas salas The Smithsonian Institution, Washington, DC (1962), The Minneapolis Institute of Arts (1970), The Museum of Modern Art, NY (1974), The Marlborough Gallery, NY (1975), The Metropolitan Museum of Art, NY (1978), The Dallas Museum of Fine Arts (1979), The High Museum of Art, Atlanta (1979), University Art Museum, Berkeley, CA (1980).
El 25 de septiembre de 2004, Avedon sufrió una hemorragia cerebral en San Antonio, Texas, mientras se encontraba en una sesión fotográfica para un proyecto encargado por la revista The New Yorker, el cual se titulaba «On democracy», y se enfocaba en el proceso electoral de 2004 en los Estados Unidos; se trataba de retratos de candidatos, delegados de las convenciones nacionales, entre otros involucrados en el tema. Murió en la misma ciudad el 1 de octubre de ese año
Tras ellos vinieron otros fotoperiodistas como James Nachtwey, conocido por su cobertura de conflictos armados, desastres humanitarios y crisis sociales en todo el mundo, Nachtwey es reconocido por su valentía y su capacidad para documentar situaciones extremas con una sensibilidad única.
Sebastião Salgado es un famoso fotógrafo brasileño, famoso por su trabajo en documentar temas sociales y medioambientales, Salgado ha dedicado su carrera a capturar imágenes poderosas que abordan cuestiones como la pobreza, la migración y la degradación medioambiental, mostrando un profundo compromiso con los temas humanitarios.
Eddie Adams fue el responsable de la icónica fotografía de la ejecución del vietnamita Nguyễn Văn Lém durante la Guerra de Vietnam, Adams fue un fotoperiodista que cubrió numerosos conflictos y eventos importantes del siglo XX, dejando un legado duradero en el mundo del periodismo visual.