Desde el inicio de la expresión artística, el hombre se ha inspirado en la naturaleza y ha encontrado en ella un refugio creativo. El precedente más cercano en el tiempo que vincula la naturaleza con el arte lo encontramos en los artistas románticos que experimentaron y representaron la naturaleza de una manera profundamente emocional y subjetiva.
Sin embargo, y tras el paso de otras manifestaciones y corrientes artísticas que, como ya he señalado, tienen su origen en el movimiento romántico, que se desarrolló en Europa durante el siglo XIX, y que se caracterizó por un interés en la expresión individual, la libertad artística y la exploración de las emociones humanas hasta el momento actual han permitido a pensadores y artistas a plantearse la intersección entre el arte, la conciencia ecológica y la sostenibilidad.
Esta relación ha sido discutida y promovida por varios teóricos y académicos a lo largo de los años. Sus ideas han influido en la práctica artística contemporánea y en la forma en que pensamos sobre el arte en relación con los desafíos ambientales y sociales.